domingo, 27 de febrero de 2011

Animales

Unos matan perritas a golpes, otros torturan y asesinan toros mientras miles los animan. Y otros patean lechuzas en una cancha de fútbol mientras todo el país los ve por televisión.

martes, 22 de febrero de 2011

Geografía para Dummies

En nuestro trabajo de campo, los biólogos rutinariamente usamos sistemas de geoposicionamiento global (GPS) para ubicarnos. Además, para entender la distribución de las especies, un punto central de nuestro trabajo, necesitamos conocer unas nociones elementales de geografía, como saber ubicar coordenadas de latitud-longitud sobre un mapa. Yo creía tener algunas de esas cositas claras pero acontecimientos recientes en Colombia me han sugerido que tal vez no...

¿Alguien me puede explicar la lógica de lo que dicen la ex-senadora Piedad Córdoba y su interlocutor, Felipe Zuleta, en esta entrevista de los 03:05 en adelante?



Córdoba: "Las coordenadas tenían una rayita que la interpretaron los capitanes como que fuera una raya y no un menos y entonces nos fuimos y nos orientamos por ese guión para otro sitio."

Zuleta: "Que hace una diferencia total".

Hasta donde yo entiendo, las coordenadas de cualquier sitio sobre la Tierra son una combinación de latitud y longitud. En Colombia, necesariamente, todas las coordenadas de longitud tienen una rayita, un guión, un signo menos, que quiere decir que estamos al oeste del meridiano de Greenwich. Así que por ese lado no debió ser la confusión, a no ser de que se hayan ido a hacer el rescate a la mitad del Océano Índico, entre África y el sudeste asiático. Y en el otro numerito, la rayita, el guión, se refiere a la latitud. Cuando no hay rayita, es latitud norte, al norte del Ecuador (el paralelo, no el país). Y cuando hay rayita, pues es latitud sur, al sur del Ecuador. Es decir, entiendo que primero fueron a buscar a los secuestrados a un lugar sin rayita (al norte del Ecuador, en el Hemisferio Norte) y no los encontraron. Luego entendieron que era con rayita y se fueron a la misma latitud pero en el Hemisferio Sur. Acá es donde la historia se hace muy extraña, pues supuestamente a donde eventualmente llegaron (una vez enderezaron el rumbo añadiendo la rayita a las coordenadas) era algún sitio montañoso de la Cordillera Central colombiana. El problema es que en Colombia, toda la región andina se encuentra al norte del Ecuador, en el Hemisferio Norte. La latitud no tiene rayita...

¿Entonces qué, recogieron a los secuestrados en Ecuador (el país) o en alguna parte en la Amazonía colombiana (sureste del Putumayo o en Amazonas)? Ninguna de esas opciones cuadra con los detalles de la operación que reveló la prensa.

Yo no se cuál será la verdad de esta historia y ojalá no sea cierto lo que algunos dicen, pero el cuento de Córdoba, que Zuleta se comió, parece bastante flojo.

O quizás estoy entendiendo todo mal y mis nociones de geografía están graves. Digo esto porque tampoco entendí este otro pedacito: "¿Por qué no le pone unas pulgadas o algo a eso a ver si nos da?"...

sábado, 29 de enero de 2011

Ornitología Colombiana No. 10

Acabamos de publicar el nuevo número de Ornitología Colombiana - completamos ya 10! Esta vez creo que no habrá polémica, pero los invito a ver los artículos, notas cortas, reseña de libro y resúmenes de tesis en la página web. Este número cierra un primer ciclo para la revista; esperen cambios (incluyendo una diagramación más atractiva) a partir del número siguiente.

¿Nueva Especie de Periquito Colombiana? No.

Esta semana llegó a mis manos (gracias a Loreta Rosselli) un artículo que describe una nueva especie de periquito de Colombia. Hace 20 años, uno de los autores conversó con un traficante de aves de Melgar (Tolima), quien mencionó la existencia de un perico de cuello amarillo. En enero de 2010, haciendo trabajo de campo en internet, los autores encontraron una fotografía que aparentemente confirmaba que, efectivamente, existía una especie de periquito con cuello amarillo, que había pasado desapercibida para los científicos.

Con base únicamente en esta foto de animales en cautiverio, que apareció en la página web de un centro de atención y valoración de fauna silvestre de Ibagué, los autores se aventuraron a nombrar una nueva especie: Forpus flavicollis. Debido a que la foto es la única fuente de información para apoyar este aparente descubrimiento, los autores sugirieron que las aves seguramente provenían de un lugar inaccesible, aún no visitado por ornitólogos. Además, se atrevieron a especular que como la foto fue tomada en Ibagué, sería razonable suponer que las aves venían del Quindío. Tal vez nadie les explicó que Ibagué queda en Tolima y no en Quindío (lo que seguramente les habría permitido conectar el hallazgo de esta foto con lo que les dijo el traficante melgareño), pero, por supuesto, este error geográfico no es el único problema que presenta el artículo.

El primer error grave es de forma, y es que el artículo no designó un espécimen tipo como lo requiere el Código Internacional de Nomenclatura Zoológica, de manera que técnicamente la descripción de
F. flavicollis es inválida. El segundo error es de fondo: estas aves no representan ninguna especie nueva! Simplemente son cascabelitos (Forpus conspicillatus) a los cuales les han pintado o decolorado el plumaje para hacerlos parecer como algo diferente, una práctica común entre los traficantes de fauna. El cascabelito es una de las especies de loros más comunes de Colombia, es abundante en la región de donde proviene la foto y, además, incluso como lo reconocen los autores, en la foto es claro que además de los individuos de cuello amarillo hay al menos uno que indudablemente es un cascabelito al que no se le ha adulterado el plumaje.

Alguna vez escuché la anécdota de que al gran Mono Hernández en una ocasión le sucedió lo mismo, que pensó haber encontrado una nueva especie de loro colombiana con plumaje característico. Sin embargo, si recuerdo bien, el Mono fue lo suficientemente cuidadoso como para esperar a que las aves mudaran y recuperaran su plumaje normal, por lo cual la supuesta nueva especie nunca fue descrita (si alguien conoce bien la historia, cualquier comentario es bienvenido). Lo que sí se es que en el libro de loros de colombia del Mono y José Vicente Rodríguez, ellos mencionan que alterar el plumaje de los loros es una actividad muy difundida entre los traficantes de estos animales. Tal vez los autores de la descripción de "
F. flavicollis" no tuvieron acceso a este libro...

Así que no, no tenemos una nueva especie de periquito colombiana sino simplemente un ejemplo de mala ciencia en relación con la taxonomía de las aves colombianas (ver también esta discusión, sobre otra supuesta nueva especie). El artículo es corto así que por pura curiosidad vale la pena leerlo, pero para los interesados en conocer de cerca una historia sobre el descubrimiento de un nuevo Psittacidae bien sustentada, recomiendo mucho más la descripción de Nanopsittaca dachillae, contada magistralmente por Don Stap en A Parrot Without a Name.

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Bertagnolio, P., and L. Racheli. 2010. A new parrotlet from Colombia, Forpus flavicollis. The Avicultural Magazine 116:129-133.

martes, 25 de enero de 2011

El Ecólogo Molecular

Quizás algunos de los seguidores de este blog ya notaron que hemos hecho referencia a un nuevo blog (a la derecha) en nuestra lista de blogs interesantes y relacionados con Evolución y BioDiversidad. Les recomiendo mucho este nuevo blog, the molecular ecologist. La verdad he disfrutado bastante todos los posts y estoy seguro que ustedes también lo disfrutarán!

miércoles, 19 de enero de 2011

miércoles, 12 de enero de 2011

Sin palabras...

Ayer había pensado reactivar el blog, que lleva tanto tiempo quieto, escribiendo algo sobre el curso sobre genómica comparativa que estoy tomando en la República Checa.

Pero la horrible noticia de ayer me ha dejado paralizado... Para no abandonar la idea de que el blog despierte, y aunque algo así no tendría por qué aparecer en una página como esta, por ahora acá hay un par de fotos para recordar buenos momentos con Margarita (en la Sierra Nevada de Santa Marta en 2008) y Mateo (muy recientemente, en el Parque Nacional Tatamá en octubre pasado). Hagan click para agrandarlas.

No se ni qué decir. Qué tristeza y, aunque a veces se nos olvida, qué país más difícil en el que vivimos...

martes, 13 de julio de 2010

10,000 Visitas

Increíble o, al menos, inesperado. Y gracias!

lunes, 12 de julio de 2010

Evolution 2010

Hace ya varios días se terminó Evolution 2010, el congreso conjunto de tres importantes sociedades científicas: Society for the Study of Evolution, Society of Systematic Biologists y American Society of Naturalists. Aunque hace años había querido hacerlo, esta fue la primera vez que participé en este congreso y bien valió la pena; definitivamente creo que seguiré asistiendo.

El congreso, como lo había anticipado, fue enorme y no era muy fácil hacer contactos y conocer gente. Fue más bien la oportunidad de ver una gran cantidad de charlas (y bueno, de perderse 11 por cada una que uno lograba ver!) y aprender bastante. Dicen que en el congreso de hace un año un tema dominante fue el del uso de aplicaciones de modelamiento de nicho a preguntas evolutivas; este año, definitivamente, el tema más caliente fue la aplicación de nuevas técnicas de secuenciación y de enfoques genómicos (o transcriptómicos) para abordar toda clase de preguntas evolutivas. Hace unos meses escribí acá que, en un tiempo, buena parte de lo que se ha venido haciendo con datos basados en secuencias de uno o pocos genes para abordar preguntas evolutivas estaría obsoleto y parece que ese tiempo va cumpliéndose rápidamente. Por eso, volví con muchas ideas y ganas de aprender para ir empezando a reinventar un poco lo que hacemos.

Hubo conferencias muy buenas y variadas; de las no magistrales (pero sí parte de simposios) las que más disfruté fueron las de Amy Angert (con mis amigos John Paul y Seema Sheth como coautores) sobre la divergencia fenotípica en los márgenes de las distribuciones geográficas de plantas del género Mimulus y la de Renée Duckworth sobre todo lo que a uno se le podría occurrir en relación con la evolución de estrategias de colonización en una especie de ave. Ambas presentaciones mostraron una cantidad enorme de datos generados para contestar varias preguntas claves en ecología evolutiva, muy impresionantes.

Las charlas magistrales fueron dictadas por los presidentes de cada una de las sociedades. Primero, Jonathan Losos, presidente de ASN, habló del uso y el abuso de las filogenias en la biología comparada, enfatizando cómo muchos enfoques filogenéticos pueden ser poco útiles y en algunos casos contraproducentes para tratar de resolver preguntas evolutivas. En particular, criticó el uso de filogenias moleculares para reconstruir estados de caracteres ancestrales (cosa que él hizo muchas veces en el pasado) y para estimar tasas de especiación y extinción sin datos del registro fósil, insistió sobre la importancia de no suponer que las especies cercanamente emparentadas son ecológicamente similares e hizo bastante énfasis en el hecho de que la filogenia no es más que un patrón, abogando por la abolición del término restricción filogenética (i.e. phylogenetic constraint). La verdad, al margen de que todo lo que dijo parecía sensato, me pareció un poquito superficial y el mensaje fue algo obvio: para usar filogenias en estudios evolutivos, hay que usarlas bien - quizás la charla hubiera sido más novedosa y efectiva en un congreso de ecología. Al día siguiente habló John Huelsenbeck, presidente de SSB. La verdad no entendí muchos de los detalles sobre su exposición del uso de modelos en sistemática filogenética, pero sí me pareció interesante su argumento que desde un punto de vista de selección de modelos, el método de parsimonia es quizás el menos parsimonioso de los que existen para reconstruir filogenias, ya que a diferencia de los modelos de evolución molecular, la parsimonia tiene una cantidad enorme de parámetros. Finalmente habló Allen Orr, presidente de SSE. Orr sugirió que el estudio del origen de las nuevas especies parece no haber generado ideas radicalmente nuevas en los últimos tiempos a diferencia de lo que sucedió hace unas décadas y fue más allá para sugerir que una diferencia importante entre la física y la biología evolutiva es que en la primera se avanza generando ideas radicales nuevas que rápidamente son refutadas y reemplazadas por otras ideas, en la biología evolutiva el status quo parece prevalecer. Orr también se atrevió a proponer la hipótesis de que en los casos en que los mecanismos de aislamiento entre las especies operan antes de la cópula, es probable que la fuerza predominante en la especiación sea la selección natural, pero que en casos en que las incompatibilidades entre especies son post-cópula, procesos como la deriva meiótica serían los responsables del origen del aislamiento reproductivo.

Al margen de todo lo anterior, lo que más me impresionó del congreso fue la gran participación de biólogos evolutivos colombianos. Aunque la creación de la red ColEvol hace unos años y los dos eventos que esta red ha organizado gracias al trabajo de Margarita Ramos y Cristina López, entre otros, demostraron hace un tiempo que la biología evolutiva colombiana está en un nivel bastante alto y cada vez mejor, lo que vi en el congreso me impresionó muy positivamente. Primero, la cantidad de participantes colombianos fue muy grande y sin duda bastante mayor que la de cualquier otro país latinoamericano. Además, la calidad de las presentaciones y diversidad de temas que abordaron los investigadores nacionales basados en Colombia y en el exterior fue sobresaliente. Creo que hace unos pocos años, nadie se hubiera imaginado que en una reunión como esta habría colombianos presentando sobre temas tan diversos como sistemática de corales, dieta y toxicidad de ranas venenosas, evolución de la variación individual en estrategias de comunicación, evolución fenotípica en una familia de aves, especiación ecológica en un gradiente de elevación, origen y evolución de una variedad invasora de arroz, filogeografía comparada de aves basada en modelos coalescentes, reconstrucción de árboles de especies basados en secuencias de varios loci, demografía experimental de insectos herbívoros al recibir nuevas dietas, modelos coalescentes de inversiones cromosómicas, evolución de incompatibilidades híbridas en Drosophila, evolución de patrones de color en ranas, evolución de la socialidad e hipercarnivoría en cánidos, barreras al flujo genético entre especies de girasoles, expresión de genes candidatos involucrados con el color en mariposas, evolución y variación geográfica en señales químicas en abejas, evidencia genética de especiación por hibridación en mariposas, el efecto de las tasas de diversificación sobre el patrón espacial de diversidad de aves suramericanas, restricciones del desarrollo y su efecto sobre la evolución de la alometría en polillas, evolución de historias de vida y de la forma del cuerpo en peces, adaptación acústica en ranas, diversidad genética en poblaciones sexuales y asexuales de caracoles, y seguro algunos más que se me pasan (recibo adiciones). No se, pero parece que vamos bien!

viernes, 25 de junio de 2010

Nueva Ave Colombiana y el Costo de la Prioridad

Bueno, acá va lo del tema aburrido y triste. Hace un tiempo salió a la luz un escándalo relacionado con los hijos del presidente Uribe y su participación en negocios en los que aparentemente se favorecieron obteniendo privilegios que difícilmente tendrían ciudadanos comunes y corrientes. En el debate que ese escándalo suscitó, me impresionó oir a un funcionario público, el Ministro de Hacienda de Colombia, defender el proceder ético de la familia Uribe en esos negocios afirmando que "la ética es la ley". Por supuestamente no haber hecho nada comprobadamente ilegal, la actuación de los Uribe no era criticable desde un punto de vista ético.

Yo, en cambio, creo que la ética es bastante más que lo que quiso implicar el Ministro y por eso quiero invitar a quienes leen este blog a que conozcan la historia que Gary Stiles y yo, editores de Ornitología Colombiana, hemos descrito en el editorial del nuevo número de la revista, publicado esta semana por la Asociación Colombiana de Ornitología. La otra cara de la historia la encontrarán en editorial de la revista de la Fundación ProAves que salió el mes pasado. Ustedes juzgarán.


Todo lo que se ha publicado sobre la nueva especie y que vale la pena leer por su interés científico lo encontrarán en el artículo de Diego Carantón y Katherine Certuche publicado en Ornitología Colombiana. Ellos seguramente no serán invitados a un evento de gala en la residencia de la Embajadora de Colombia en Washington para celebrar su descubrimiento y documentación de esta espectacular nueva especie. Sin embargo, sospecho que somos muchos los que creemos que con ellos se cometió una injusticia enorme y que la comunidad ornitológica colombiana recordará siempre este episodio y el proceder de los involucrados. Ojalá algo así no vuelva a suceder nunca. Muchas felicitaciones a Diego y Katherine por su descubrimiento.

Escribo esto desde un hotel de carretera en las montañas de Oregon camino al congreso
Evolution 2010. Promete estar muy bueno y escoger qué ver no se será fácil: habrá 12 sesiones de charlas simultáneas por cuatro días y van cerca de 1800 personas. Espero escribir acá sobre el evento pronto.