viernes 3 de febrero de 2012

Aspectos de Biología y el Debate sobre las Corridas de Toros en Colombia


por Iván Jiménez y C. Daniel Cadena

En los últimos años, especialmente en las últimas semanas, hemos sido testigos de un amplio debate en torno a las corridas de toros en Colombia: ¿son éticamente justificables? ¿deberían prohibirse? Creemos que este debate es importante en sí mismo y en el contexto más general de la relación entre los seres humanos y otros organismos. Para garantizar un debate productivo, por supuesto, es importante que quienes participan lo hagan sobre bases sólidas, pero nos preocupa que muchos de quienes se han expresado recientemente sobre el tema en importantes medios de comunicación colombianos discuten aspectos biológicos utilizando argumentos evidentemente inválidos. Por eso hemos decidido tratar aquí aspectos del debate que atañen a tres subdisciplinas de la biología: la ecología, la evolución y la biología de la conservación. Nos preocupa que tales aspectos no parecen ser comprendidos por destacados participantes del debate sobre las corridas de toros. En particular, es preocupante que la conservación de las especies y la biodiversidad colombiana se esgrima, de forma inapropiada y frecuente, como argumento en defensa de las corridas de toros en Colombia.

El periódico El Tiempo publicó recientemente un “manifiesto en defensa de las corridas” en el que reconocidos escritores y periodistas (Antonio Caballero, Alfredo Molano, Víctor Diusabá y Germán Castro Caycedo) afirmaron: “También nosotros somos defensores del medio ambiente y de la conservación de las especies, que incluyen la del toro bravo, y en consecuencia las condiciones que hacen posible su crianza y su existencia.” Aura Lucía Mera reprodujo esta parte del manifiesto y la apoyó en su columna de El Espectador. En este mismo medio, el manifiesto también fue apoyado y reproducido en su totalidad por Maria Elvira Bonilla en su columna. Hace más de un año, en su columna en El Tiempo Mauricio Vargas se refirió al trabajo del filósofo Francis Wolff para sugerir que los “ecologistas” que se oponen a las corridas de toros contradicen sus propios principios porque sin las corridas “la especie de los toros de lidia habría desaparecido”. En 2010 un editorial de El Tiempo discutió la decisión que la Corte Constitucional debía tomar en ese entonces sobre el futuro de las corridas de toros en Colombia y se refirió al supuesto valor de las ganaderías del toro de lidia para la conservación de la biodiversidad: “Si la Corte resolviera acabar la fiesta, paradójicamente le estaría dando el puntillazo final al bello toro de lidia en Colombia que, curiosamente, es gran protector de la biodiversidad, de fuentes de agua, pues, al ser criado en grandes extensiones, no permite la depredación humana.”. Algo similar hizo Jaime Castro en una columna de opinión del mismo periódico: “No sobra agregar que contribuyen a la conservación de las extensas y casi silvestres áreas que se dedican a las ganaderías de casta y que sin corridas desaparecería entre nosotros la especie toros de lidia (sic).”. Argumentos parecidos fueron expuestos en la televisión colombiana por el Secretario Técnico de la Corporación Taurina de Bogotá: "la muerte del toro en este ritual garantiza la subsistencia de esa especie animal sobre el planeta Tierra.".

Las opiniones descritas arriba y otras similares expresadas recientemente en varios medios colombianos son inconsistentes con conceptos ampliamente aceptados en el ámbito científico. Por lo tanto, tales opiniones enlodan el debate sobre las corridas de toros y desinforman sobre las prioridades para la conservación de la biodiversidad en Colombia. Antes de sustentar esta tesis aclaramos que nuestra intención no es defender o atacar la totalidad de los argumentos presentados por una u otra posición en el debate sobre las corridas de toros. Nuestro objetivo es más modesto: describir el consenso científico actual sobre algunos de los varios aspectos que son relevantes para el debate en el contexto colombiano, que tienen que ver con la ecología, la evolución y la biología de la conservación. Las ciencia por sí sola no puede resolver el debate sobre las corridas de toros, ni otros debates éticos en los que se examinan racionalmente posibles conductas humanas con el fin de determinar cuáles de ellas deben promoverse o evitarse. Se necesita, además, el aporte central de la filosofía (por ejemplo, véanse estos dos textos de Javier García-Salcedo: 1, 2), entre otras disciplinas. Pero la ciencia sí puede aportar descripciones de la naturaleza de las cuales depende la validez de los argumentos presentados en los debates éticos.

Los argumentos presentados por varios columnistas de opinión y otros actores del debate, que enfatizan la conservación de las especies y la biodiversidad colombiana en defensa de las corridas toros en Colombia, no son válidos por al menos cinco razones que presentamos a continuación y que desarrollaremos en detalle en textos que iremos enlazando en este blog en los próximos días.

A) El toro de lidia no es una especie sino una variedad, una raza. Referirse al toro de lidia como especie implica asignarle un grado de diferenciación evolutiva que no posee y, por ende, mayor prioridad para la conservación de la biodiversidad de la que tiene.

B) El toro de lidia es una variedad (y no una especie) domesticada, producto de selección artificial. Por lo tanto, el mantenimiento de poblaciones del toro de lidia en Colombia, por sí mismo, no contribuye a la conservación de la biodiversidad silvestre autóctona del territorio nacional, que es la prioridad de las agendas de conservación de la biodiversidad colombiana.

C) Además de intentar conservar las plantas, animales y microorganismos silvestres propios de diferentes regiones del mundo, la conservación de la biodiversidad también implica la conservación de organismos domesticados. Sin embargo, la conservación del toro de lidia en Colombia no es una prioridad para la conservación de variedades de animales domesticados.

D) En España y otros países del viejo mundo las ganaderías de toros de lidia podrían, según opiniones discutibles, contribuir a la conservación de la biodiversidad silvestre autóctona de esas regiones. En cambio, en Colombia, la actividad ganadera en general, incluyendo la cría del toro de lidia, es en realidad una de las principales amenazas para la conservación de la biodiversidad silvestre y nativa.

E) El movimiento antitaurino colombiano se basa principalmente en argumentos animalistas que enfatizan los intereses de los animales. Muy diferentes son los argumentos que enfatizan los grupos ambientalistas (o “ecologistas”), relacionados con la conservación de la biodiversidad. Los argumentos animalistas pueden ser válidos aún si no son compatibles con los argumentos ambientalistas. Sin embargo, contrario a lo que han aducido varios participantes en el debate sobre las corridas de toros en Colombia, los argumentos animalistas son compatibles con la conservación de la biodiversidad colombiana.

Esperen pronto el desarrollo del punto A.

jueves 5 de enero de 2012

PostDoc @ UniAndes


El Departamento de Ciencias Biológicas (DCB) de la Universidad de los Andes (Bogotá, Colombia) ofrece posiciones para dos investigadores-docentes postdoctorales, que se vincularían como profesores visitantes de tiempo completo por un año, a partir del segundo semestre de 2012. Los aspirantes deben poseer título de Ph.D. y se dará preferencia a aquellos investigadores que tengan interés en vincularse a algún grupo de investigación del DCB para su estancia postdoctoral (ver http://dcb.uniandes.edu.co/).

Se espera que el candidato seleccionado fomente nuevas perspectivas y enfoques de investigación científica en el DCB, mediante investigaciones independientes o colaborativas, en asocio con uno o varios profesores del DCB. El candidato seleccionado también actuará como colega de otros profesores y como mentor para estudiantes de pregrado y posgrado. Las responsabilidades docentes de la posición incluyen dictar un curso introductorio de ecología o biología celular (dependiendo de la experiencia del profesor visitante) para estudiantes de carreras distintas a Biología, en cada uno de los semestres académicos del año, así como un mes durante el período intersemestral. El profesor visitante además podrá dictar cursos o talleres adicionales en temas que sean de su interés.

La posición se ofrece por un año, con la posibilidad de extenderse a un año adicional, dependiendo del desempeño del investigador y de la situación presupuestal. Los candidatos deberán estar en disposición de iniciar actividades el 1 de agosto de 2012.

Enviar una carta de presentación, hoja de vida y dos cartas de recomendación antes del 15 de enero de 2012, a la dirección que se muestra a continuación:

Comité de Selección Profesoral
Departamento de Ciencias Biológicas
Universidad de los Andes
Carrera 1 No. 18A-12
Apartado Aéreo 4976
Bogotá, Colombia
ccontbio@uniandes.edu.co

The Department of Biological Science (DCB) at the Universidad de los Andes (Bogotá, Colombia) seeks to fill two positions as teaching postdoctoral researchers. The selected candidates will serve as full-time visiting professors with a contract for 12 months (renewable for a second year) starting August 1st, 2012. Applicants must possess a Ph.D. before the starting date. Preferences will be given to candidates interested in affiliating himself or herself with an existing lab within the DCB (see http://dcb.uniandes.edu.co/).

We seek candidates interested in developing and promoting new research perspectives within the DCB via collaboration with one or more professors or via independent research. The selected candidates should also be willing to act as an advisor or mentor to undergraduate and/or graduate students. Teaching responsibilities include one undergraduate non-majors course in ecology or cellular biology (depending on the expertise of the postdoc) each semester, plus some teaching duties for one month during the annual break (Boreal summer). The selected candidate may choose to offer or participate in additional courses or workshops in areas of his or her interest.

The teaching postdoc position is guaranteed for the first year, with an optional second year conditional upon satisfactory performance and available funding.

Interested persons should send a cover letter, CV and two recommendation letters to the email address by January 15, 2012, to the address below.

Comité de Selección Profesoral
Departamento de Ciencias Biológicas
Universidad de Los Andes
Carrera 1 No. 18A-12
Apartado Aéreo 4976
Bogotá, Colombia
Email: ccontbio@uniandes.edu.co
Webpage: http://dcb.uniandes.edu.co/

lunes 3 de octubre de 2011

Azulejos, murciélagos y grillos de La Luz Difícil

Foto de El Espectador

De literatura conozco muy poco, pero me acabo de leer la nueva novela del escritor antioqueño Tomás González, La Luz Difícil, y me encantó. Hermosamente triste, o tristemente hermosa. ¿Y por qué escribo esto acá? Bueno, ya había usado el espacio del blog antes para referirme a las descripciones inexactas de la naturaleza de algunos autores colombianos que denotan poquísima familiaridad con el entorno natural. Bueno, aparte de todo lo bueno que tiene la novela de González, tiene algunos pasajes en los que se refiere a animales y a ambientes naturales que me impresionaron no sólo por bonitos, sino por lo bien escritos y por exactos:

"... Cuando dejo de ver, y cada vez me pasa más a menudo, me acuesto, le digo a Ángela, la señora que viene a ayudarme en la casa, que por favor me ponga una compresa húmeda sobre los ojos y la frente, y me concentro en oír el ruido de los pájaros o pongo música. De todos los sonidos de pájaros, el que más me llama la atención es el de los azulejos. El de aquí no es el mismo Blue Jay de los Estados Unidos: es mucho más pequeño aunque igual de vivaz y agresivo. Su trino es muy agudo, extremadamente articulado y ligeramente ofuscador, como la música para piccolo, y uno pensaría que el registro es a veces tan alto que parte del canto queda inaudible para oídos humanos. No es un canto bello, sino complejo. Y el que sea un registro tan alto hace también que no le prestemos demasiada atención y oigamos en cambio pájaros de canto más terreno, sobretodo a los copetones o gorriones, que son los más locuaces sobre la Tierra: la plaga del trino, digamos, así como las palomas vendrían a ser la plaga del vuelo..."

"... A esa misma hora, aquí en La Mesa, por los árboles dan vueltas los murciélagos. Los de esta región son de una especie pequeña, y tienen una manera inocente de volar, que recuerda a las mariposas. Se alimentan de bananos y mandarinas. Yo salgo a mirarlos al corredor trasero o a saber que están allí, mejor dicho, pues poco los veo ya, sentado en una silla de tijera, de las de director de cine, con una cerveza que Ángela me trae antes de irse, servida en un vaso cervecero que mantiene en el congelador. Detrás de los árboles se abre el abismo sobre el cual planean durante el día los gallinazos. Siempre ha sido esta la hora más difícil de mis días desde que tengo memoria. También lo era en Nueva York, donde salía a tomarme un trago en silencio en algún bar de los menos concurridos. Siento aquí la belleza de la hora, claro, sus medias tintas, me encanta la presencia de los murciélagos en la penumbra, pero me abruma a veces la melancolía. «Ya te dio el autismo», decía Sara cuando me veía encender el primer Pielroja, servirme el ron o la cerveza que me tomo cada día, y quedarme ensimismado mucho tiempo aquí en el corredor. Y aunque no me considero particularmente romántico ni sentimental, lo cierto es que es esta la hora en la que más la extraño y me atormenta su ausencia..."

"... Me quedé en el corredor, en mi silla de director de cine, con lona color de girasol. La gran soledad es como un lienzo, aparentemente vacío, engañosamente vacío. A las siete de la noche entré a la casa y cerré puertas y ventanas, tanteando un poco los pestillos y las aldabas, pues de noche mi visión empeora. Me senté en el sillón de cuero. Sentí frío y fui a buscar el suéter grueso de alpaca que me dio Sara antes de venirnos de Nueva York (cómodo, caro y bonito, como todo lo que regalaba). Me senté otra vez en el sillón y me quedé inmóvil, tal vez treinta minutos. Entonces un grillo empezó a cantar bellísimo, como si fuera la presencia de la Presencia, en algún lugar de la sala. Son unos grillos oscuros, nocturnos, feos, con algo de cucaracha y voz muy poderosa que no a todos gusta. Y mi gran soledad se llenó de pronto con el universo entero..."

¿Ah?

@cdanielcadena

martes 9 de agosto de 2011

Mala Ciencia



Estoy convencido de que el calentamiento global es una realidad y que su causa principal son las actividades humanas, particularmente la quema de combustibles fósiles y la transformación de los ecosistemas naturales. Además, estoy convencido de que el cambio climático tendrá efectos muy serios sobre la conservación de la biodiversidad, e impactos nocivos directos sobre la población humana en términos de alteraciones de los ciclos hídricos, acidificación oceánica, reducción en la productividad de cultivos, propagación de enfermedades, etc.. La razón por la que estoy convencido de todo esto es porque existe información científica sólida que lo sustenta. Pero claro, como en todo campo de investigación, también hay investigación científica sobre las causas y consecuencias del cambio climático que está mal hecha.

Idealmente, uno querría que los tomadores de decisiones sobre asuntos tan cruciales como el de las políticas públicas para mitigar el calentamiento global y sus impactos basaran esas decisiones en la información científica de los más altos estándares. En ese escenario ideal, entonces, uno esperaría que los tomadores de decisiones se remitieran a la literatura científica, a las revistas internacionales indexadas que publican los resultados de investigaciones de primera línea sobre el cambio climático. Por ejemplo, a Climatic Change, una revista internacional indexada, arbitrada, publicada por la prestigiosa casa Springer, con un factor de impacto relativamente alto de acuerdo al sistema de indexación ISI.

Por lo anterior, para mí fue difícil creer que Climatic Change hubiera publicado en 2009 un artículo que sugería que muchas zonas de Sur América, aún en áreas protegidas grandes, se estarían convirtiendo en "desiertos ornitológicos", que las aves se estarían acabando en buena parte del continente. Además, el autor (el investigador argentino Manuel Nores) aducía que por tratarse de un problema de escala casi continental, la desaparición de las aves probablemente obedecería a un fenómeno global, como el cambio climático. Mi incredulidad se debía a que el artículo era de una pobreza cientíica aterradora, lo que me motivó a escribir, junto con 12 colegas liderados por Phil Stouffer, un comentario con el objetivo de ilustrar los múltiples problemas que el artículo original presentaba. Nuestro comentario fue presentado a Climatic Change en enero de 2010, y tras muchos ires y venires (un proceso inexplicablemente extenso para un texto tan breve), fue aceptado y publicado electrónicamente en la revista hace unas pocas semanas. Para conocer algunas de las razones por las que pensamos que el artículo de Nores tiene problemas fundamentales que lo hacen esencialmente inútil (y potencialmente peligroso, ver abajo), los invito a leer el comentario acá y a que saquen sus conclusiones.

Hoy nos encontramos con que Climatic Change ha publicado una respuesta de Nores a nuestro comentario. Los argumentos son exactamente los mismos y están basados en información igualmente insuficiente y falta de rigor, por lo que comentar los detalles no merece la pena - la respuesta en nada cambia nuestro análisis inicial.

¿Y? Tal vez lo más preocupante de todo el proceso, que termina hoy con la nueva publicación de Nores (quien queda con la última palabra en la revista), es que ha quedado para siempre en la literatura científica un trabajo que podría desinformar a los tomadores de decisiones y reducir la credibilidad de la investigación científica sobre las consecuencias del cambio ambiental global, ambas cosas gravísimas. Cuando nosotros por fin recibimos comentarios sobre nuestro manuscrito, los editores dijeron que éste podría ser aceptable si retirábamos algunos apartes y le bajábamos el "tono". Bien, ya lo hicimos formalmente en la revista, pero ya que Climatic Change ha optado por darle cuatro páginas de espacio adicional a Nores para reiterar los mismos puntos pobremente documentados y porque creo que esto no es trivial, he decidido publicar acá lo que originalmente dijimos (en inglés). Ya que esto era el cierre de nuestro comentario, creo que funciona bien como final para esta entrada:

"... We are disturbed not just because the paper misrepresents the state of bird diversity in South American forests, but because it shows a colossal failure of the peer review system..."

"...We urge interdisciplinary journals like Climatic Change to insure the quality of the science they present by always using reviews by specialists in the relevant taxonomic and geographic area. Given that the stated goal of Climatic Change is ‘to provide a means of exchange among those working in different disciplines on problems related to climatic variations,’ meaningful exchange across disciplines hinges on confidence that published conclusions are based on acceptable rigor. We hope that the publication of a paper as fundamentally flawed as Nores (2009) represents an isolated breakdown that can be avoided by a more rigorous review process at Climatic Change. In the climate change literature, poor papers are not just an academic distraction; rather, they reduce the credibility of journals and scientists and distract the attention of policy makers in a debate that is too full of misinformation."

@cdanielcadena

viernes 15 de julio de 2011

Sobre Agendas de Investigación, Hipótesis Nulas y Decisiones Sobre Conservación y Manejo de Biodiversidad

Me contaron que en el contexto de una discusión sobre la conveniencia de permitir o no la pesca con palangres (i.e. "long-line fishing" en inglés) en aguas colombianas, la futura Ministra de Ambiente indicó que antes de tomar decisiones prohibitivas, habría que hacer estudios para determinar el efecto que esas prácticas tendrían sobre las poblaciones de los peces de la región. Las experiencias de otras zonas ya demuestran suficientemente que este tipo de pesca es muy difícilmente sostenible, por lo que el comentario atribuido a la futura ministra me llamó mucho la atención y me recordó un texto que escribimos con Iván Jiménez en 2003 y que nunca publicamos. Como más vale tarde que nunca, aunque ya alguien dijo algo muy parecido en la literatura hace un par años, hemos decidido publicarlo acá. Las ideas, por supuesto, también son relevantes para otras discusiones a las que se enfrenta el país, como las relacionadas con la minería. El texto está en inglés, pero esperamos que sea de interés y estaremos atentos a recibir comentarios:

NGOs and conservation science: a reply to da Fonseca

Iván Jiménez and Carlos Daniel Cadena

In the editorial of a recent issue of Conservation Biology, da Fonseca (2003) discussed the increasing production of conservation science by non-governmental institutions (NGOs), and pointed out associated problems and possible solutions. In particular, he suggested that the conservation community should strive to develop ways to handle two principal problems related to research conducted by NGOs: organizational control of research agendas and the "tweaking" of research results by NGO scientists. Both problems stem from the dependence of NGOs on their funders, and from the beliefs and values determined by the history of these organizations. In his editorial, da Fonseca stated that a third problem, the link between monetary gains and specific research outputs, is prominent in biomedical research carried out by private companies, but has little relevance for conservation research carried out by NGOs. Unlike da Fonseca, we believe that finances contingent on particular research outputs can influence conservation research by NGOs. Furthermore, contingent monetary profits can not only prompt "tweaking" of results, but can also influence the selection of null hypotheses and thereby affect research results and conclusions. Here we elaborate on these problems in the hope that they will be recognized and that appropriate safeguards are put in place.

Let us first consider whether or not having monetary gains linked to specific research outputs can be a significant issue in conservation science produced by NGOs. da Fonseca believes that "individual NGO scientists hold no real financial stakes in studies done under the auspices of their employers". We do not think this assertion is necessarily general. As pointed out by da Fonseca, NGOs are prominent generators of conservation research and are being increasingly recognized as authorities on environmental issues, especially in developing countries. Such recognition seems to drive a variety of corporations with dubious environmental reputation to seek financial agreements with NGOs in order to obtain advice and/or improve their environmental image. These agreements can take multiple forms, but here we focus on contracts through which NGOs are hired to perform environmental studies. NGOs participating in this type of agreement may face a dilemma: they could adhere tightly to their missions, which often reflect a history of conservationist world-views, and potentially put down the contracting corporation, thereby risking present and future contractual agreements. Alternatively, NGOs may forgo their mission and align with hiring corporations, an option that may be particularly appealing given the increasingly competitive nature of the biodiversity conservation market that da Fonseca describes. After all, NGOs' adaptability to the omnipresent quest for financial resources in a fierce competitive milieu might overcome the constraints imposed by their original beliefs and values.

An example of this type of relationship between NGOs and corporations is the contract through which Conservation International-Colombia (CI-Colombia) was hired as consultant by the Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) for a project aimed at restoring the wetlands of the city of Bogotá, Colombia (CI-Colombia 2000). These wetlands were a major center of avian diversification in the Northern Andean highlands (Fjeldså 1985), and have harbored several endemic species and subspecies; some of these are already extinct and many are currently threatened by habitat destruction and degradation (Asociación Bogotana de Ornitología 2000, BirdLife International 2000). Grass-root groups and the local scientific community have serious concerns about the project designed by EAAB because, despite its environmentally-friendly rhetoric, it is essentially directed at urbanizing the wetlands for recreational purposes, with a substantial portion of its vast budget allocated to the construction of concrete structures such as bicycle paths and plazas with concomitant vegetation removal, and meager resources allocated to protection of habitats occupied by threatened species (Stiles 2003). Thus, in proposing how to manage the Bogotá wetlands, CI-Colombia may have chosen an urbanizing approach, supporting its contractor's substantial investment on hard scenic infrastructure for recreational purposes, or a more conservationist approach emphasizing the value of the wetlands' biological community. While CI-Colombia seems to favore the latter (CI-Colombia, page 34), this case clearly exemplifies the potential for NGOs and their scientists to have monetary gains linked, directly or indirectly through future agreements, to specific research outputs.

In addition to monetary profit associated to research outputs, but in close connection with it, there is another important potential problem related to research produced by NGOs: inappropriate selection of null hypotheses. Null hypothesis selection has major consequences for research results and conclusions because it determines what should be assumed in the absence of further study or insufficient statistical power to detect a particular effect size. This is a distinct issue from that of "tweaking of results", because exactly the same data can produce very different conclusions depending on null hypothesis selection (MacKenzie and Kendall 2002, Smallwood 2002). It is fundamental for conservation scientists to realize that the selection of a particular null hypothesis places the burden of proof on showing that such hypothesis is incorrect and, therefore, has major consequences for the conclusions reached by any study. The null hypothesis of a study should epitomize the assumptions made by researchers in the absence of new data and, thus, should be based on all previous knowledge of the study system as well as on theory. In addition, the world-views of scientists have a legitimate role in determining null hypothesis selection (MacKenzie and Kendall 2002, Smallwood 2002). Indeed, scientists in the field of natural resource management often apply the precautionary principle for conservation biology (Shrader-Frechette and McCoy 1993) by choosing null hypotheses that minimize the error of failing to detect a negative effect on the environment (e.g., United States Environmental Protection Agency 1989). Yet, world-views are dependent on prospects of economic profit, as exemplified by a recent legal challenge to the USA endangered species act (Greenhouse 1997). Therefore, given that world-views are important determinants of null hypotheses selection, and that world-views of NGOs' scientists, like those of anyone, can be modified by prospects of economic profit, the appropriateness of null hypotheses should be thoroughly scrutinized.

To illustrate the paramount importance of null hypothesis selection, let us consider once more the EAAB project of restoring the wetlands of Bogotá. This project involves removal of extensive tracts of aquatic vegetation occupied by endemic and endangered bird species (Stiles 2003). What should be the appropriate null hypothesis regarding the impact of the EAAB project on these avian species? We argue that based on the endemicity and endangered status of these bird species, their patterns of habitat use, the identification of habitat destruction as the main threat for their survival (Asociación Bogotana de Ornitología 2000, BirdLife International 2000), population ecology theory (Soulé 1987), and the precautionary principle for conservation biology, it should be: "the EAAB project for the Bogotá wetlands will reduce the population size of endemic and endangered bird species through reduction of suitable habitat and, thus, will increase their probability of extinction". Specific predictions can be derived from this null hypothesis to produce statistical null hypotheses (e.g., Fig. 1, top panel), which are distinct from, but depend on, theoretical hypotheses (Krebs 2000). Such predictions can be examined statistically through equivalence testing, a procedure that is well established for environmental studies (McBride 1999, Manly 2001) and for the kind of biomedical research to which da Fonseca draws parallels (West-lake 1973, Metzler 1974).

In sharp contrast to the null hypothesis we proposed above, defenders of the EAAB project published the following statement in a major Colombian newspaper: "The concern of environmentalists is that building bicycle paths and walkways destroys bullrushes, native forests and shrubs where many species dwell, especially birds. The truth is that there is no study demostrating damage or loss of species." (Cabrera-Puentes and Ortega 2003). Such statement amounts to the following null hypotheses: "the EAAB project of altering the wetlands of Bogotá will not reduce the population size of endemic and endangered bird species through reduction of suitable habitat". Anyone using this null hypothesis will assume that