domingo, 3 de julio de 2011

¿Prioridades Académicas? Falso Dilema


Aunque ya no deberían sorprendernos las cosas que publica el periódico El Tiempo en su sección de opinión, acabo de leer con asombro una columna publicada este fin de semana. El autor es el Sr. Eduardo Behrentz, quien es (¿o era?) profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de los Andes, pero firma como "investigador y consultor". Behrentz plantea el falso dilema de si los investigadores debemos propender por "mejorar posiciones en 'rankings' académicos internacionales o contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de nuestros compatriotas". El argumento es que en el afán por ajustarse a los estándares internacionales de evaluación, los investigadores de los centros académicos que buscan posicionarse a nivel internacional estarían dejando de lado el quehacer científico que verdaderamente contribuiría al desarrollo de Colombia por dedicarse al estudio de temas de vanguardia y no a los que serían más necesarios. El autor sustenta su tesis en el hecho de que los investigadores nacionales (y las instituciones que los evalúan) estarían enfocados en revistas arbitradas e incluidas en servicios internacionales de indexación, como ISI, y aduce que estas revistas sólo se dedican a temas que "representan el estado del arte en las diferentes áreas del conocimiento" y no a los temas que serían de mayor interés para las necesidades del país.

Cuando empecé a leer, pensé que el argumento de Behrentz iba por la línea de la distinción entre investigación básica e investigación aplicada, pero aparentemente no. La tesis del autor de la columna parece ser, más bien, que los temas de investigación que más deberían ocuparnos en términos de prioridad y necesidad en Colombia están desconectados de lo que sucede en la literatura científica. Eso parece fácilmente debatible, y el ejemplo de Behrentz lo deja a uno especialmente perplejo: "mientras Bogotá no logra mantener sus principales avenidas libres de huecos, la literatura científica se ocupa de temas como la estructura genética de los seres vivos". La verdad es que no estoy siguiendo día a día la literatura técnica de la física y la ingeniería, pero estoy seguro que el foco de ésta no es la genética. Sin duda, hay revistas indexadas que publican volúmenes enormes de investigación básica y aplicada que sería aplicable a resolver problemas como el de los huecos en nuestras avenidas. Y lo mismo sucede en otras disciplinas: la literatura científica arbitrada está llena de investigación aplicada y aplicable, y cualquiera que haga investigación de alto nivel y rigurosidad sobre temas cruciales para el país podría publicarla en una revista internacional indexada. Tal vez Behrentz exageraba a propósito...

Luego viene el argumento de que, en relación con la emergencia invernal, tema crucial del momento, los científicos nacionales no parecen contar "con la capacidad de entender las causas ni la forma de disminuir nuestra vulnerabilidad para futuros eventos similares". Pregunto: ¿cómo podríamos adquirir esa capacidad si no es a través de la investigación rigurosa de alto nivel? Además, aduce Behrentz, los científicos nacionales han quedado en deuda, pues nadie ha salido a corregir el supuesto error de aseverar que el cambio climático es uno de los grandes responsables de la emergencia, argumentando "que simplemente no existe una herramienta analítica que permita vincular al calentamiento global un evento meteorológico específico tal como el responsable del fenómeno de la Niña y el incremento de las precipitaciones en el territorio colombiano". OK, tal vez esa herramienta no exista, pero entonces todos los científicos que están investigando y publicando en revistas de variados perfiles sobre las causas y consecuencias del cambio ambiental global están perdiendo su tiempo? ¿Dónde vamos a encontrar las respuestas a las preguntas fundamentales relevantes para resolver nuestros problemas si no es en la investigación científica de frontera? ¿Y cómo vamos a estar seguros de la calidad y rigurosidad de la información científica en la que basaríamos nuestras decisiones sobre políticas públicas si no es a través de las publicaciones arbitradas y reconocidas internacionalmente?

Francamente, no entendí. O sí, y todo me suena a excusa para no publicar, para no jugar el juego, como dicen algunos colegas. Pienso que lo que necesitamos como país es un cuerpo sólido de investigación básica y aplicada, que se publique en las mejores revistas internacionales, y que la comunidad científica pueda explicarles a quienes diseñan políticas públicas la importancia de tener en cuenta la mejor información científica a la hora de tomar decisiones de importancia para Colombia. Todavía no tenemos lo primero, falta esa masa crítica, y muy difícilmente podremos alcanzar los segundo si le hacemos el quite a internacionalizarnos en términos de la calidad de la investigación que hacemos, si no jugamos el juego de producir investigación científica de punta. Si no nos internacionalizamos y no producimos nuestra propia ciencia de frontera, verdaderamente estaremos condenados al subdesarrollo. ¿
"Mejorar posiciones en 'rankings' académicos internacionales o contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de nuestros compatriotas"? Las dos cosas.

@cdanielcadena

miércoles, 29 de junio de 2011

#evol11



Como lo hice para el congreso del año pasado, acá va mi resumen de Evolution 2011, reunión organizada esta vez por la Universidad de Oklahoma. Con ocho sesiones simultáneas y con la revolución genómica, de las técnicas de secuenciación de nueva generación y los nuevos análisis computacionales aplicados a todo tipo de preguntas evolutivas, el congreso resulta abrumador, pero siempre hay mucho que aprender.

Empecemos con las conferencias de los presidentes de las tres sociedades organizadoras del congreso. Primero habló Keith Crandall, presidente de la Society of Systematic Biologists. Su conferencia prometía mucho por el título (The Next Generation of Systematic Biology), pero fue una decepción. Debo decir que me aburrí de ver árboles filogenéticos de crustáceos (minutos después de que Crandall dijo que no aburriría a la audiencia mostrando árboles de crustáceos) y terminé saliéndome, pero lo que alcancé a ver difícilmente clasificaría como la nueva generación de la biología sistemática. Sí, muchos datos generados usando técnicas relativamente novedosas (que ya no lo son tanto, tal vez lo eran hace un año), pero en términos de análisis y perspectivas, como más de lo mismo. Me dicen que después de que me fui la conferencia continuó cuesta abajo, llegando al clímax cuando Crandall mostró un análisis de clados anidados (¿¿la nueva generación?? - otros no opinan lo mismo), y luego cuando habló de su abuelita y de sus ancestros cherokee con el ojo aguado. No más comentarios.

La siguiente charla magistral fue la del siempre entretenido Jerry Coyne, presidente de la Society for the Study of Evolution. La charla de Coyne fue exactamente la misma que dictó hace unos meses acá en la Universidad de los Andes, pero no me arrepentí de verla una vez más. Coyne contó la historia de sus estudios sobre especiación en las Drosophila de la isla de Sao Thomé, en parte de los cuales ha participado su estudiante colombiano Daniel Matute. Aparte de todo lo que Coyne y sus colegas han aprendido sobre el origen de nuevas especies con base en este sistema (y lo que no han aprendido - recomiendo mucho este artículo sobre una zona de hibridación absolutamente loca que existe en la isla), puntos claves de la charla fueron su aseveración de que el concepto biológico de especie es el correcto (Coyne comentó sobre esto en su página web después) y su postulado dogmático de que el ADN mitocondrial no se debe usar nunca para reconstruir filogenias porque es susceptible de mostrar relaciones incorrectas debido a la hibridación entre especies. Lo primero parecía más una forma graciosa de vender su punto de vista, pero lo segundo me pareció bastante radical, tal vez porque yo aún veo valor en las filogenias basadas en secuencias de genes mitocondriales en muchos casos (debe ser que estoy en la generación pasada de la sistemática). Igual, la charla bien divertida (con "travelogue" de Sao Thomé incluido) y la ciencia muy interesante. La conferencia de Coyne está disponible en vídeo en la red acá.

Finalmente, le tocó el turno a Bob Ricklefs, presidente de la American Society of Naturalists. Bob, quien fue uno de mis asesores de posgrado y es uno de los científicos a quien más admiro, es evidentemente una estrella en la escena de la ecología evolutiva. El título de su charla fue My Life as a Naturalist. En la conferencia él mostró cómo las observaciones sobre la naturaleza pueden llevar mediante inducción a plantear hipótesis generales de cómo funciona el mundo natural, usando como ejemplo la hipótesis del ciclo de los taxones (la idea de que las distribuciones de las especies pasan por fases de expansión y contracción hasta extinguirse o volverse a expandir), originalmente propuesta por E. O. Wilson y defendida por el propio Ricklefs, a pesar de algunas controversias, a lo largo de varios años en sus trabajos sobre las aves de las antillas. El homenaje a Wilson llegó en una época en que este personaje no parece ser muy popular entre varios biólogos evolutivos. A continuación, Ricklefs abogó por ponerle un poco de historia natural a la controvertida teoría neutral de biodiversidad y biogeografía de Steve Hubbell y concluyó que aunque ésta puede explicar algunos patrones de la naturaleza cuando se especifican algunos parámetros para las ecuaciones que usa, los valores de esos parámetros muy frecuentemente carecen de sentido a la luz de la historia natural de las especies. En el blog de Coyne (digo, en su página web), hay más información sobre los argumentos de Ricklefs, quien concluyó que la teoría neutral ya cumplió 10 años y que en 10 años más estará esencialmente muerta, como otras grandes ideas que han tenido ciclos de vida de cerca de dos décadas (pero hay que ver esto). Luego vino su acostumbrada crítica a la idea de que el determinismo local explica patrones ecológicos (que incluye su propuesta de abolir por completo el concepto de comunidad en ecología) y su ya conocido as bajo la manga (e.g. ver acá) de proponer que más que las interacciones entre especies que compiten por recursos localmente, la dinámica de las distribuciones geográficas de las especies estaría determinada por interacciones con organismos antagonistas, como los patógenos, que pueden afectar de formas muy distintas a especies cercanamente emparentadas. Un par de días antes, al calor de unas cervezas, yo le pregunté a Ricklefs si esa hipótesis era efectivamente falseable; creo que contestó que no, o que era muy difícil hacerlo, pero que le resultaba muy plausible. El remate de la conferencia se me pareció mucho al mensaje de un artículo de Douglas Futuyma que siempre le recomiendo a mis estudiantes - debemos estar orgullos de decir que nuestra profesión es ser naturalistas. En una conversación de pasillo sobre el congreso, Bob me dijo que estaba perplejo de ver muchas charlas en las que la gente generaba una montaña de datos genéticos o usaba el método más complicado de análisis comparativo simplemente porque podía y no porque esos datos o métodos fueran los más adecuados para contestar su pregunta de investigación. Estuve de acuerdo, o al menos estarlo fue una manera de zafarme del problema de no haber entendido muchas de las cosas de las cuales la gente habló.

Bueno, esta entrada se hizo ya muy larga así que voy a dejarla así por hoy. Pronto escribiré algo más sobre un par de conferencias que me llamaron especialmente la atención y sobre la participación colombiana en el congreso, que sigue en aumento e impresiona cada vez más. Stay tuned.

Ah, y para salir de esto de una vez, sobre Norman, bueno, esta foto de Felipe Zapata lo dice todo. Yo me quedo con Maturín, o con Pailitas. @cdanielcadena #evol11

jueves, 14 de abril de 2011

Colombia en el Mapa de la Ecología del Norte de Sur América


Nigel Pitman y sus colegas publicaron hace poco un análisis de la cantidad y distribución geográfica de investigaciones ecológicas hechas en la región andina y la Amazonía entre 1995 y 2008. No se qué tan representativo sea el análisis del esfuerzo general de investigación y publicación a nivel regional pues se basa sólo en artículos de dos revistas (Biotropica y Journal of Tropical Ecology), pero algunos aspectos de los resultados son interesantes. Lo primero que llama la atención es el siguiente mapa, que muestra dónde se han hecho los estudios publicados; el tamaño de los círculos es proporcional al número de publicaciones.

El mensaje general del mapa es que la distribución geográfica de las investigaciones no es uniforme: en la Amazonía, áreas como Manaus (Brasil) y los parques nacionales del Manu (Perú) y Yasuní (Ecuador) parecen bien estudiadas, pero hay áreas muy amplias en las que no se ha concluido (i.e., publicado) ningún proyecto de investigación. Por ejemplo, dicen Pitman et al., los bosques de guadua del suroeste de la Amazonía permanencen casi inexplorados a pesar de tener una extensión mayor a la del Reino Unido! En Colombia, resalta especialmente como un área de relativamente alta productividad el Parque Nacional Natural Tinigua (en buena parte producto de trabajos de mi colega Pablo Stevenson y sus colaboradores en la tristemente desaparecida estación de la Universidad de los Andes) y no mucho más. Hay algunas publicaciones de sitios en Caquetá y Amazonas, pero los puntos son pocos y hay grandes áreas (ej. el departamento de Putumayo) donde no se ha hecho nada. Primer mensaje: hay muchas áreas por estudiar y la productividad colombiana podría mejorar para ponernos a tono con sitios de estudio de países vecinos.

Mirando simplemente el mapa y contrastando la situación en Colombia con la de sus vecinos, podríamos pensar que estamos relativamente quedados. Sin embargo, la siguiente figura, que muestra el número de publicaciones por unidad de área hace ver el panorama colombiano un poco mejor, al menos en la región andina.

Pero de todas formas parecemos relativamente rezagados. ¿Puede uno interpretar que el análisis de Pitman y sus colegas indica que la capacidad investigativa de Colombia verdaderamente está por debajo de la de Ecuador y de Perú y es sólo marginalmente superior a la de Bolivia? Con todo el respeto que merecen los investigadores de países vecinos, yo creo probablemente no. Un detalle importante que estas figuras por sí solas no muestran es quién hizo las investigaciones. Una gran parte de la investigación de sitios claves como el Manu o Yasuní fue liderada por extranjeros, particularmente de Estados Unidos. En cambio, muchas, si no la mayoría de las publicaciones de Colombia han sido lideradas por investigadores nacionales. En términos del desarrollo de la ciencia nacional, yo pensaría que un número de publicaciones moderado pero liderado por científicos nacionales es preferible a muchas publicaciones lideradas por extranjeros que, con frecuencia, poco contribuyen a formar investigadores locales.

Lo que sí me parece preocupante es que aún con una ventana de tiempo tan corta como la de este análisis, resulta evidente que Colombia no tiene investigación ecológica a largo plazo enfocada en sitios puntuales monitoreados constantemente, lo que es clave para poder entender, predecir y eventualmente mitigar problemas relacionados con fenómenos como el cambio ambiental global. Mensaje final: tenemos demasiado por hacer...

sábado, 19 de marzo de 2011

Matar para Conservar

ResearchBlogging.org

En algunas entradas previas en este blog (
1,2), así como en una publicación, hemos comentado acerca de la importancia de la distinción entre la conservación de las poblaciones de especies silvestres y el respeto a los derechos de los animales individuales. Acabo de leer un artículo que ilustra muy bien que conservación de poblaciones y respeto a los derechos animales son dos cosas diferentes, que a veces pueden ir en contravía.

Atlapetes pallidiceps es una de las aves más amenazadas de Sur América, que inclusó se creyó extinta hasta hace poco. En un estudio reciente, Niels Krabbe y sus colegas documentan un alentador incremento de la población de estas aves a lo largo de 10 años en la reserva de Yunguilla, Ecuador.

La recuperación de la población parece deberse a una acción de conservación emprendida en el área de estudio, consistente en controlar las poblaciones del chamón, Molotrhus bonariensis, un ave parásita de cría (que pone los huevos en los nidos de otras aves, disminuyendo el éxito reproductivo de los hospederos). ¿Qué quiere decir controlar? Básicamente, matar: "Cowbird control was undertaken by AS, who spent the entire breeding season every year from 2003 onwards (late February to early May) shooting cowbirds (Molothrus bonariensis), preferentially females, as soon as these approached or entered the reserve." .

En total, mataron (balearon) 239 chamones (principalmente chamonas) en seis años y esto aparentemente se tradujo en una reducción de la tasa de parasitismo de nidos de A. pallidiceps, que pasó del 61% a casi 0%. En paralelo con el control de los chamones, la población de la especie amenazada creció, como muestra la siguiente figura.


¿Es más importante el mantenimiento de la población de una especie amenazada o la vida de decenas de individuos de otra especie? Para los conservacionistas la respuesta parece clara. Para los animalistas no es tan obvia.

@cdanielcadena

Krabbe, N., Juiña, M., & Sornoza, A. (2011). Marked population increase in Pale-headed Brush-finch Atlapetes pallidiceps in response to cowbird control Journal of Ornithology, 152: 219-222 DOI: 10.1007/s10336-010-0567-z

martes, 15 de marzo de 2011

En una calle de Sevilla

Me encontré esto hace como un año (click para agrandar). Los de American Bird Conservancy y World Land Trust se irán al cielo...

sábado, 5 de marzo de 2011

Más (tal vez lo último) sobre la Grallaria

La revista Science publicó esta semana una nota periodística en relación con el escándalo sobre la nueva especie de Grallaria descubierta por Diego Carantón y descrita por primera vez por la Fundación Proaves en un artículo en el que Diego no apareció como coautor. La nota de Science es bastante escueta, más un artículo noticioso que de opinión, pero tiene una declaración muy reveladora del saliente director ejecutivo de Proaves, quien afirmó que ellos necesitaban poder nombrar la especie para conseguir dinero...

Hoy me entero de que Proaves acaba de publicar un editorial en su revista en el que defiende su actuación en la historia. Además, responden a varios de los puntos que Gary Stiles y yo abordamos en nuestro editorial en Ornitología Colombiana, y hacen contra mí varias acusaciones adicionales.

Creo que el desgaste ya ha sido suficiente y es momento de pasar la página con todo esto, por lo cual no voy a responder específicamente a apartes en los que Proaves cuestiona mi profesionalismo y mi honra. Por lo mismo, tampoco voy a contestar la insultante carta que George Fenwick (presidente de American Bird Conservancy -ABC- y homenajeado con el nombre de Grallaria fenwickorum) remitió al editor de Birding Magazine en respuesta a una carta que yo había mandado anteriormente en la que clamaba por una aclaración pública de parte de Proaves y quienes los apoyan, incluyendo a ABC. Ya tenemos las respuestas y dejemos que la gente decida qué posición toma.

Un detalle que sí quiero aclarar, que aparece tanto en la carta de Fenwick a Birding como en el editorial más reciente de Proaves, tiene que ver con la relación que hubo entre el rompimiento de las negociaciones para la publicación de la nueva especie y el nombre con el que se bautizaría. La razón por la que yo me aparté del proceso, como lo expliqué en el editorial del año pasado, fue que me enteré que gente de Proaves estaba distorsionando mi participación en la discusión ante al menos un miembro de su consejo internacional. Yo no quería apropiarme de ningún descubrimiento, ni desconocer el trabajo de Proaves; quería que quienes merecían crédito lo recibieran y quienes merecían autoría pudieran participar de todo lo que involucra escribir y publicar un artículo científico. Pero ante la deshonestidad reinante en la discusión, me aparté y supuse que eso dejaría el camino libre para que entre Proaves y Diego Carantón llegaran a un acuerdo. Sólo después de haber renunciado a participar fue que le dije a Diego que, al final, yo no quería participar de un homenaje a Fenwick, por razones ya explicadas. Con todo esto, a lo que voy es a que el rompimiento de mi participación en el proceso no fue por el nombre, como se ha aducido. Y el de Diego mucho menos. El mío fue porque me cansé de lidiar con oídos sordos y deshonestidad. El de Diego, como ya se explicó también, se debió a que Proaves le hizo una propuesta inaceptable, que implicaba que él no tendría control sobre el manuscrito producido con base en su descubrimiento. He pensado si debería empezar a divulgar los correos que intercambié con Proaves en todo ese tiempo, empezar una suerte de wikileaks para que la gente conozca mejor el orden cronológico, el tono y la dirección de todas las discusiones en que participé. Eso aclararía muchas de las cosas que parecen confusas desde afuera, pero sería echar leña al fuego y hoy pienso que es mejor pasar la página.

Sin embargo, comento sobre otro asunto: yo no he acusado a Proaves de hacer actividades sin los debidos permisos. Pregunté retóricamente si tendrían permiso, pero no afirmé nada. Así como ahora pregunto ¿dónde está el espécimen de la nueva especie de búho que ellos coleccionaron? Parte del proceso responsable de colección científica incluye depositar los ejemplares en un museo de historia natural donde puedan ser cuidados adecuadamente para que puedan estudiarse a lo largo de los años. No soy quién para exigir respuestas, por eso sólo lanzo la pregunta al aire. Y lo hago porque me parece muy curioso cómo Proaves a lo largo del proceso parece cambiar de posición sobre asuntos fundamentales, como su política en cuanto a la colección de especímenes. En un momento dado, ellos no tenían problema con publicar la descripción con Diego como coautor. Eso implicaba que, que la colección de ejemplares hubiera sucedido (i.e. coleccionar vs. no coleccionar) y que no estuviera cobijada por un permiso (i.e. coleccionar con permiso vs. coleccionar sin permiso) no eran problemas de fondo que impidieran acuerdos, pero más tarde la emprendieron en público contra Diego con acusaciones muy fuertes basadas en esos dos asuntos. Ahora Proaves dice en su nuevo editorial que no se opone a la colección científica y que la colección del búho en cuestión fue hecha legalmente; fantástico, pero para completar el proceso de coleccionar especímenes legalmente es necesario entregarlos debidamente preservados a una colección científica registrada ante las autoridades ambientales. No estoy implicando que no lo hayan hecho, ojalá sí. Estoy implicando que si uno va a esgrimir una posición anti- o pro- colecta, sea por razones éticas, de conservación o de ley, debe ser consecuente con esa posición.

Finalmente, quiero comentar sobre por qué yo he sido un "activista" en esta telenovela en la que ahora me tildan hasta de instigador de un boicot... Con franqueza, yo no necesitaba inteferir, como Proaves lo describe, por ningún interés personal; simplemente, mi actuación ha reflejado que creo que a los jóvenes biólogos que excluyeron de la publicación de la nueva especie (por las razones que sea, haya Diego violado su contrato y la ley o no) les hicieron un gran daño y esta injusticia no era necesaria. Que la gente dentro y fuera del país conociera el otro lado de la historia era importante, especialmente por la manera en que Proaves presentó la historia de Diego en su editorial original en Conservación Colombiana. Ése era mi interés.

Contrario a lo que por ahí afirman, yo no estoy haciendo lobby para que el nombre Grallaria urraoensis se establezca. Bueno, Diego y Katherine Certuche han dictado charlas (en una de las cuales yo fui coautor) en las que, naturalmente, por cómo se desarrolló la historia, emplearon el nombre que ellos le pusieron a la nueva especie y no el de quienes les salieron adelante con la publicación. Para resarcir el daño hecho a Diego y Katherine, a mi me me encantaría que urraoensis se impusiera sobre fenwickorum (una cosa es el código de nomenclatura, otra los aspectos éticos y el rigor científico de las descripciones). Pero si lo que prima son las normas de prioridad y éstas dictan que el nombre será el de Proaves, bien, se aceptará con el tiempo (ej. el SACC lleva meses esperando que alguien presente una propuesta para considerar el reconocimiento de la nueva especie y nadie lo ha hecho, contrario a lo que se ha afirmado).

Al final, sigo pensando que a Diego le atropellaron sus derechos morales en relación con su descubrimiento de una forma que a mi me parece éticamente deplorable. Para Proaves, esto no es cierto pues nunca dejaron de mencionar que él fue el descubridor, aunque lo hicieron en un texto pobremente escrito en el que menoscabaron su buen nombre de manera ostensible. Para unos, la ética es la ley. Para otros, como yo, es más que eso. E incluye el deber de denunciar.

martes, 1 de marzo de 2011

Mi Wordle en PubMed, o dime qué escribes y te diré quién eres

Esto del twitter, contrario a lo que pensaba hace un tiempo, es hasta divertido. O enviciador. Gracias a @stevenkembel descubrí esta aplicación, que hace una nube de palabras en Wordle con base en publicaciones incluidas en las bases de datos de PubMed. Buscando con mi nombre, creo que ya se en qué trabajo: una visión filogenética de poblaciones y especies. Con foco en aves, diversidad, variación, Buarremon, en la región neotropical. ¿Edad? Debe ser que el autor cada vez tiene más...




Tyto alba RIP

Murió la lechuza.



Y la discusión en los medios, la indignación de la gente, son iguales a cuando mataron a
Pepe, el hipopótamo. Otra vez, la gente confunde el respeto a los derechos de los animales con la conservación de la biodiversidad, que son cosas distintas. (Estas útimas entradas telegráficas parecen más trinos - tal vez es un buen momento para empezar a tweetear @cdanielcadena)

domingo, 27 de febrero de 2011

Animales

Unos matan perritas a golpes, otros torturan y asesinan toros mientras miles los animan. Y otros patean lechuzas en una cancha de fútbol mientras todo el país los ve por televisión.

martes, 22 de febrero de 2011

Geografía para Dummies

En nuestro trabajo de campo, los biólogos rutinariamente usamos sistemas de geoposicionamiento global (GPS) para ubicarnos. Además, para entender la distribución de las especies, un punto central de nuestro trabajo, necesitamos conocer unas nociones elementales de geografía, como saber ubicar coordenadas de latitud-longitud sobre un mapa. Yo creía tener algunas de esas cositas claras pero acontecimientos recientes en Colombia me han sugerido que tal vez no...

¿Alguien me puede explicar la lógica de lo que dicen la ex-senadora Piedad Córdoba y su interlocutor, Felipe Zuleta, en esta entrevista de los 03:05 en adelante?



Córdoba: "Las coordenadas tenían una rayita que la interpretaron los capitanes como que fuera una raya y no un menos y entonces nos fuimos y nos orientamos por ese guión para otro sitio."

Zuleta: "Que hace una diferencia total".

Hasta donde yo entiendo, las coordenadas de cualquier sitio sobre la Tierra son una combinación de latitud y longitud. En Colombia, necesariamente, todas las coordenadas de longitud tienen una rayita, un guión, un signo menos, que quiere decir que estamos al oeste del meridiano de Greenwich. Así que por ese lado no debió ser la confusión, a no ser de que se hayan ido a hacer el rescate a la mitad del Océano Índico, entre África y el sudeste asiático. Y en el otro numerito, la rayita, el guión, se refiere a la latitud. Cuando no hay rayita, es latitud norte, al norte del Ecuador (el paralelo, no el país). Y cuando hay rayita, pues es latitud sur, al sur del Ecuador. Es decir, entiendo que primero fueron a buscar a los secuestrados a un lugar sin rayita (al norte del Ecuador, en el Hemisferio Norte) y no los encontraron. Luego entendieron que era con rayita y se fueron a la misma latitud pero en el Hemisferio Sur. Acá es donde la historia se hace muy extraña, pues supuestamente a donde eventualmente llegaron (una vez enderezaron el rumbo añadiendo la rayita a las coordenadas) era algún sitio montañoso de la Cordillera Central colombiana. El problema es que en Colombia, toda la región andina se encuentra al norte del Ecuador, en el Hemisferio Norte. La latitud no tiene rayita...

¿Entonces qué, recogieron a los secuestrados en Ecuador (el país) o en alguna parte en la Amazonía colombiana (sureste del Putumayo o en Amazonas)? Ninguna de esas opciones cuadra con los detalles de la operación que reveló la prensa.

Yo no se cuál será la verdad de esta historia y ojalá no sea cierto lo que algunos dicen, pero el cuento de Córdoba, que Zuleta se comió, parece bastante flojo.

O quizás estoy entendiendo todo mal y mis nociones de geografía están graves. Digo esto porque tampoco entendí este otro pedacito: "¿Por qué no le pone unas pulgadas o algo a eso a ver si nos da?"...